Antonio López del Moral
La “cultura” -por llamarla de algún modo- woke parece empeñada en acelerar a cualquier precio la evolución necesaria y natural de la sociedad hacia posiciones igualitarias, con resultados cuanto menos cuestionables.
Legiones de censores /as se lanzan alegremente a reescribir la historia, la literatura, el cine. Lo que el Viento se Llevó sencillamente ya no se ajusta, según ellos, al modo de pensar imperante, y en cambio una Ana Bolena negra si. Lolita de Nabokov es políticamente incorrecta, y las lecturas recomendadas desde lo woke incluyen a mujeres ganadoras del Planeta y sus ¿obras? perfectamente prescindibles.
Según lo woke, Einstein no hubiera sido capaz de formular la teoría de la Relatividad sin la ayuda de Mileva Maric. Está claro que el arte o la verdad no importan tanto como la ¿revolución?
En el cine y las series resulta especialmente llamativo este afán “corrector” (o censor). Disney, Netflix y otras grandes productoras audiovisuales han establecido cláusulas que aseguren la aparición en escena de diferentes tipos de personajes sean o no relevantes para la trama. La trama es lo de menos. Lo importante es: tenemos un nutrido número de espectadores, así que asumimos una “responsabilidad social”.
Todo muy ridículo, muy infantil, muy de “madre helicóptero” que nunca deja de vigilar a sus hijos. El cine, la literatura y por extensión el arte en general se ven contaminados y heridos de muerte con estas actitudes. Las obras promovidas o promocionadas por gobiernos o movimientos sociales, no son arte, sino mera propaganda.
El “tokenismo”, la inclusión forzada de minorías o colectivos, consigue el efecto contrario, estereotiparlos aún más. Lo que logra en realidad es supeditar el guión y su proceso de creación natural a unos intereses espúreos que contaminan y desacreditan la obra. Cuando el cine intenta vender ideas, se convierte (de nuevo) en panfleto, como hemos visto en el nazismo, el franquismo, el comunismo y otros delirios dictatoriales.
Se lanzan en Change.org iniciativas para que The Joker sea en realidad homosexual y esté enamorado de Batman. De Los Increíbles 2, Molly Freeman, editora y crítica de cine, dice que
«Los Increíbles 2 es un film machista que promueve el abuso hacia la mujer y donde el personaje de Mr. Increíble es un hombre misógino que no teme mostrar el descontento ante el éxito y superación de su esposa. El film hace uso del estereotipo patriarcal donde, si la mujer no está en la cocina habrá caos, mientras que el hombre solo busca revivir viejas glorias y solo tiene control en el hogar gracias a la ayuda de otros y no por sí mismo.»
De Captain Marvel dice la propia Brie Larson:
«No quiero hombres blancos críticos de cine… Quiero mas diversidad. Si una película es protagonizada por una mujer de color. No necesitamos a un hombre blanco dando su opinión sobre ella porque no es una película que haya sido hecha para el, queremos saber la opinión de mujeres de color sobre lo que piensan de la película, pero no de ellos. Y que conste que no odio al hombre blanco estos son simplemente los hechos.»
Sarah Kate Ellis (Presidenta de la alianza contra la discriminación de gays y lesbianas), dice que
«Exigimos a Marvel y DC mayor inclusión de personajes gay y transexuales. Con el enorme éxito de filmes como Black Panther y Wonder Woman ya no hay razón por la cual eviten su responsabilidad de actuar y mostrar una mayor diversidad en sus historias, existen superhéroes homosexuales relegados a segundo plano y el público casi nunca se da cuenta de su sexualidad, sus historias merecen ser contadas y mostradas de forma tan importante como los protagónicos. Es momento de que tomen acciones.»
A Matt Damon le "cancelaron" en la versión feminista de «La Gran Estafa» por petición de 28 mil mujeres. Cómo Entrenar a Tu Dragón 3 sufre boicot por ser una película «heteronormativa» que «impone» la heterosexualidad a los niños.
La “reescritura” de libros, como las novelas de James Bond, que serán reeditadas sin referencias raciales que puedan ser consideradas ofensivas es otro ejemplo del puritanismo woke, Parece que lo que resultaba ofensivo en este caso es la palabra “negro”. ¿Qué pasará con Madame Bovary? ¿Con Sade? ¿Henry Miller? NAbokov? ¿Pasarían el “filtro” censor? Lo dudo. Salvo que sus personajes cumpliesen las condiciones: No binario, polirracial y ecosexual, vegano, animalista.
El arte siempre es romper lo establecido, si no es otra cosa: lameculismo a los mecenas que lo financian, o doblegamiento ante los poderes fácticos, en este caso la corriente Woke. Pero los cánones se rompen en el arte mediante la creación individual, no vía acción global organizada mediante lobbies de presión. Y desde luego el "objetivo" del arte no es crear referentes ni ajustarse a unos cánones; el objetivo del arte es hacerte sentir cosas. A mi lo woke lo que me hace sentir son ganas de potar
Los artistas realmente interesantes son los que tienen una voz individual, que sólo responden a los intereses de su propia "musa", no de lo que dicen los que mandan. EN la historia del arte hay grandes "creadores", e innumerables imitadores que logran seguir en su onda con más o menos éxito.
El arte tiene un componente importante de locura, de transgresión y de destrucción y muerte. SI en aras del buenísmo woke eliminamos lo que nos parece perjudicial para algunas personas, estamos simplemente castrando al artista. O sustituyéndolo por patéticas imitaciones de artistas que la historia nunca recordará.
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