Tomé contacto con las ventanitas en el 93, hace ya la friolera de 27 años, con el famoso y patético Windows 3.11. El año y medio anterior me desesperé con la madre que lo parió, me refiero al tullido MS DOS, aquella pantalla en negro en la que tenías que teclear comandos como format a:. dir, chkdsk, y no quiero acordarme de más. Para escribir textos, apareció poco después el Word Perfect, o sea, escribías wp en el prompt (después de c:) y la pantalla negra se volvía azul. Todo era a base de comandos. Para trabajar en el Word Perfect también había que introducir comandos (F5 + intro, F7, y sigo sin querer recordarlo). Lo que me parecía más insultante de aquella tomadura de pelo era que te la vendían como si fuera la última maravilla, a sabiendas de que existían otros ordenadores, los Macintosh, basados en un entorno gráfico, intuitivo y que a su lado parecían las pantallas de una nave de extraterrestres. Los de Microsoft se dieron cuenta enseguida de por dónde iban los tiros, y al igual que en Apple -que se “inspiraron” en la idea de la interfaz de Xerox. El fotocopiador fotocopiado- intentaron crear una forma más intuitiva de trabajar con los ordenadores similar a la de los Mac. Y sacaron el Windows.
Yo, que había visto ya funcionar a los Macintosh en redacciones de periódicos y revistas, donde reinaban entre los maquetadores, me eché las manos a la cabeza cuando a mediados del 93 instalé por primera vez el Windows 3.11 en el PC de mi casa. Todo me parecía cutre y paupérrimo, y si encima añadías a las legiones de “cuñados” que te hablaban de ello como si fuera la octava maravilla, resultaba de lo más desalentador. Pero no había otra, los Mac eran entonces carísimos, y los sueldos mucho más bajos que ahora, los PCs los vendían los chinos por componentes a precios tirados, así que sufrí en silencio las hemorroides de Bill Gates esperando tiempos mejores.
En el 95 (¿hace falta decirlo?) lanzaron al mercado el Windows homónimo, que después de la impresión inicial -una semana trabajando con él- se reveló como la nueva tomadura de pelo de los de Redmond, y otro intento de aproximarse a los Mac, que publicitaban por aquel entonces unos espectaculares portátiles con la imagen de las mandíbulas de un tiburón. Que sí, que eran más caros, pero no tanto. En cuanto pude me hice con uno, y las diferencias me parecieron tan abismales que hasta hoy no he sentido la necesidad de probar otra cosa. Por desgracia en mi trabajo -y en casi todas las empresas del mundo- se acogieron a la política de Microsoft. Sus agresivas estrategias de mercado -unidas a la decisión de Apple de mantener su sistema cerrado exclusivamente los ordenadores que ellos fabricaban, mientras que el Windows podía instalarse en cualquiera- inundaron el mundo de ventanas. El resto es historia, ahora Gates financia obras filantrópicas quizás para lavar su mala conciencia por haberse convertido en el hombre más rico del mundo a costa de transformar éste en un lugar mucho más cutre, vulgar y poco inspirador.
El problema llegó cuando los de Apple lanzaron el iPod, y la manzana empezó a verse por todas partes. Hasta entonces, los que utilizaban Mac eran artistas, cineastas (en las películas casi siempre que hay ordenadores son Mac. Robert Rodríguez contaba emocionado en Rebelde sin Pasta que un productor le regaló para que escribiese su siguiente guión… ¡un Powerbook! -el padre de los MacBooks actuales). En contraposición a los aburridos, no demasiado funcionales y omnipresentes PCs, los Mac eran cool.
Pero entonces llegó el Ipod, y con él todas sus variantes, y enseguida aparecieron el Iphone, y el Iwatch, y la música, los teléfonos y los gadgets se convirtieron en el negocio principal de Apple. No es que dejaran de hacer buenos ordenadores, pero se despreocuparon un poco de ellos. Tenían su nicho de mercado, y con eso era suficiente.
Yo trabajo con Mac, y voy a seguir haciéndolo, lo uso para componer música, editar vídeos, navegar por internet, o ver películas, para escribir o realizar las típicas tareas ofimáticas. No hay, desde mi punto de vista y experiencia, nada mejor. En juegos no tienen ninguna opción contra los PCs o las videoconsolas, pero para todo lo demás, Mac sigue siendo superior, a mi parecer.
En cuanto a la seguridad, OSX se basa en Unix, eso unido a que hasta hace poco no había demasiados Mac, los convertían en casi invulnerables frente a phising, virus y demás monstruos S.A. Hoy en día no lo son tanto, aunque siguen a años luz de los sistemas basados en Windows.
En el ámbito científico se suelen utilizar sistemas basados en Unix, es lógico, si lo que se busca es la mayor seguridad y estabilidad. En servidores, a pesar de las referidas políticas agresivas de Microsoft, Unix sigue siendo el sistema que marca las reglas.
No he mencionado intencionadamente hasta ahora a los sistemas Linux (basados por supuesto en Unix), porque es ahí donde quiero llegar. Está claro que el mundo de la informática puede generar pasiones entre algunos usuarios (entre los que me incluyo). Hay gente que ama a los Mac, hay gente que ve en Linux la revolución del pensamiento, y hay gente que trabaja a diario con Windows y no quiere complicarse (mentiría si dijera que no conozco a nadie que defienda los sistemas de Microsoft, pero me engañaría si no reconociera que son muchos menos y no lo hacen con la misma vehemencia). Apple despertaba furor (ya digo que hoy se ha convertido un poco en un producto más relacionado con la moda que con la informática). Pero Linux lo sigue despertando, y sin tener detrás a megaempresas.
El planteamiento de Linux es de entrada mucho más romántico que el de cualquier otro OS. Un sistema “libre” (aunque dependiendo de la distribución puede no serlo tanto), que permite modificarlo de acuerdo con tus necesidades, con una comunidad activa y lo que es más importante, formada, detrás. El sistema de los hackers, de los “visionarios”, los adelantados, los que toman la pastilla roja. Y crece día a día. Gabriela González dice en Genbeta que “Linux es líder absoluto en supercomputación, mucho más usado que Windows en servidores, y en 2017 Android -Linux- se convirtió en el sistema operativo más usado, desbancando a Windows por primera vez en la historia”.
En el escritorio no ocurre lo mismo, probablemente porque, como el propio Torvalds razona, nadie quiere instalar un sistema operativo. Lejos quedaron los tiempos en los que reservabas una tarde entera y parte de la noche para ir instalando, disquete a disquete, el nuevo sistema que habíais traído a casa, mientras cruzabas los dedos para que algo no saliera mal y tuvieras que empezar de nuevo. Cuando la interfaz arrancaba por primera vez experimentabas la sensación de que el diablo se te aparecía después de horas frente a la ouija. En 2012 Linus Torvalds reconocía que “la mayoría de los consumidores no quieren instalar un sistema operativo, ni en sus ordenadores ni en sus móviles”. Si Linux tiene éxito en los móviles, continúa Torvalds, no es porque los usuarios se descarguen constantemente la imagen de disco, sino porque viene preinstalado. La misma razón por la que Windows gobierna el mundo del PC doméstico.
Es cierto que muchas marcas de ordenadores, incluyendo algunas españolas, ofrecen la opción de pedir un Linux preinstalado. Pero se trata aún de un mercado de nicho. Como Apple en sus comienzos.
Google ha triunfado con Android (basado en el kernel de Linux) gracias a que el sistema es libre y abierto, y los fabricantes han decidido usar versiones personalizadas. Pero en el escritorio, los fabricantes prefieren pagar las licencias a los de Redmond. Cada vez hay más marcas que ofrecen la opción Linux, incluso la alternativa de sistema dual, pero el camino del usuario doméstico todavía tiene que andarse.
Antonio López del Moral
Estudie programación allá por el año 84, cuando Spectrum era el rey. Ha llovido muchos bites desde entonces 😄
ResponderEliminarSpectrum! Me acuerdo de ellos, ya te digo que ha pasado tiempo...
EliminarLa diferencia entre un pc con windows y un Mac para mí es principalmente que los Mac son equipos obsoletos en poco tiempo por la política de software de apple, es absurdo no poder descargar últimas versiones de programas que te obligan a renovar el equipo, cosa que no ocurre con windows, puedes trabajar perfectamente con un pc windows con un pentium IV a 1800, el mac que tengo para ver videos en youtube y poco más....para todo lo demás windows.
ResponderEliminarUn saludo Antonio ;)